Wilier Triestina, una historia familiar
Los hermanos Gastaldello tomaron el relevo de la familia Dal Molin, comprometidos en mantener viva una historia construida con pasión, artesanía y valores concebidos para perdurar. Además de conservar el nombre, Andrea, Enrico y Michele mantienen vivo el espíritu fundador que da vida a un legado hecho de personas, sacrificios, intuiciones y sueños.
Un camino donde conviven en armonía las dos grandes herencias de la identidad de Wilier: el Ramato, color histórico de la marca que, con el tiempo, ha evolucionado hasta inspirar las modernas combinaciones cromáticas reconocidas mundialmente como una expresión del premium paint, y la conexión con el mundo de las carreras, donde el marketing deportivo continúa siendo un pilar clave para dar a conocer y hacer crecer la marca.
Cada bicicleta Wilier nace de estos principios. No solo para ser rápida o visualmente atractiva, sino para contar algo. Una historia que refleja la cultura del ciclismo, la elegancia que no necesita ostentación y la búsqueda del rendimiento sin sacrificar el toque humano de las cosas bien hechas.
Porque, al fin y al cabo, Wilier es mucho más que una bicicleta.
Es una historia familiar preciosa que nació para transmitirse de generación en generación.